Más confío en el trabajo que en la suerte.
Más se estima lo que con más trabajo se gana.
Me gusta y me fascina el trabajo. Podría estar sentado horas y horas mirando a otros cómo trabajan.
Mejor duerme el pobre que el que tiene que guardar con solicitud lo que con trabajo ganó y con dolor ha de dejar.
Mejor se guarda lo que con trabajo se gana.
Mi padre siempre me decía: encuentra un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida.
Mi trabajo es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande.
Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas.
Nada que se consiga sin pena y sin trabajo es verdaderamente valioso.
Nadie puede llegar a la cima armado sólo de talento. Dios da el talento; el trabajo transforma el talento en genio.
Nadie que esté entusiasmado con su trabajo puede temer nada de la vida.
Ninguno nace para pasar la vida sin trabajo.
No basta trabajar, es preciso agotarse todos los días en el trabajo.
No es el trabajo lo que envilece, sino la ociocidad.
No hay atajo sin trabajo.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
No me gusta el trabajo, a nadie le gusta; pero me gusta que, en el trabajo, tenga la ocasión de descubrirme a mí mismo.
No me gusta trabajar, pero me gusta que en el trabajo tienes la oportunidad de encontrarte a ti mismo. Tu propia realidad, para ti mismo, no para otros, que ningún otro hombre puede conocer.
No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
No seas compañero de los malos ni calumniador de los buenos.
No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad.
Nos desdeñamos u odiamos porque no nos comprendemos porque no nos tomamos el trabajo de estudiarnos.
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
Para los que no tenemos religión, nuestro Dios es el trabajo.