Todo es un tablero de ajedrez de noches y días, donde el destino, con hombres como piezas, juega: Acá y acullá mueve, y da jaque mate y mata, y uno por uno, vuelve a ponerlos en la caja.
Todo está dicho, pero como nadie escucha...
Todo hombre es como la Luna: con una cara oscura que a nadie enseña.
Todo lo que se desarrolla comienza por ser pequeño. Es al alimentarse gradualmente como, con constantes progresos, llega a hacerse grande.
Todo lo que una mujer quiere de verdad - un perro, un hombre, Dios, cualquier cosa - lo quiere como a un hijo.
Trabajamos siempre para dar forma a nuestra vida, pero copiando sin querer, como un dibujo, los rasgos de la persona que somos y no los de aquélla que nos agradaría ser.
Trabajar con amor es construir una casa con cariño, como si vuestro ser amado fuera a habitar en esa casa.
Trabajar en filosofía -como trabajar en arquitectura, en muchos sentidos- es en realidad un trabajo sobre uno mismo. Sobre la propia interpretación. Sobre el propio modo de ver las cosas -y lo que uno espera de ellas-.
Trabajemos como si nunca tuviéramos que morir, y vivamos como si tuviésemos que desaparecer a cada instante.
Trata a la gente como te gustaría ser tratada. Habla a la gente como te gustaría que te hablen. El respeto se gana, no se recibe.
Trata a los pequeños como tú quisieras ser tratado por los grandes.
Trata bien a alguien porque quieres algo mejor para ti; crecer como persona. No lo hagas porque busques algo de alguien.
Trata de no considerar inteligentes sólo a quienes piensan como tú.
Trátame como debes tratarme, no como merezco ser tratado.
Trato de aplicar colores como palabras que forman poemas, como notas que forman música.
Triste como el destello de la luna, solo, como la luna solitaria, es el recuerdo de ese amor maldito, como mi alma.
Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde.
Tú no puedes morir tanto como has vivido.
Tus labios rojos como orgasmos,ofrecen un durazno en cada beso y en el verbo, una flor casi azucena.
Tus ojos son un delito negro como las tinieblas, y tienes para ocultarlo bosque de pestañas negras.
Un alcohólico es alguien que no te cae demasiado bien, y bebe tanto como tú.
Un alma se mide por las dimensiones de sus deseos, como se juzga una catedral por la altura de sus campanarios.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Un amigo me preguntaba porqué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije: Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión.