Mis aforismos son como los buenos vinos, mientras más pasa el tiempo, más caros.
Nací sin saber porqué. He vivido sin saber como. Y muero sin saber ni como ni porque.
Nada diré que sea mentira; iré sobre la claridad, como una espiga al viento, hacia la eternidad.
Nada hay como un suspiro intercalado y entre suspiro y suspiro la melodía ininterrumpida.