Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
Hay manos que triunfan al quedarse vacías y otras como puños que no conservan nada.
Hay momentos en la vida de todo político, en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Hay tres amigos fieles; una esposa anciana, un perro viejo y dinero contante y sonante.
Hay un hambre que es tan grande como la del pan y es la de la injusticia, la de la incomprensión.
Hay una moral femenina y una moral masculina como capítulos preparatorios de una moral humana.
Haz lo que sea correcto, no lo sencillo ni lo popular, y verás como siempre te irá bien.