El pueblo se inquieta al ver llorar, como si un sollozo fuera más grave que una hemorragia.
El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo.
El que quiera contemplar un torrente lo primero que debe hacer es no ser arrastrado por él.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
El ruido de un beso no es tan retumbante como el de un cañón, pero su eco dura mucho más.