La fe puede ser sucintamente definida como una creencia ilógica en que lo improbable sucederá.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.
La gente busca la felicidad como un borracho busca su casa, sabe que existe pero no la encuentra.
La grandeza y el amor son como los perfumes; los que los llevan apenas los sienten.
La ignorancia humana no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.