El matrimonio es como la vida real; un campo de batalla y no un lecho de rosas.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo en cenizas.
El peso del ladrillo lo hace bailar como un hada por encima y quejarse por abajo.
El poeta debe caer como un halcón sobre su presa y dejarla en los huesos.