Ante el inminente peligro, la fortaleza es lo que cuenta.
Aun cuando digan la verdad, los mentirosos no son creídos.
Con frecuencia bajo un traje sucio se esconde una gran sabiduría.
Con la audacia se encubren grandes miedos.
Cuando el dolor es insoportable, nos destruye; Cuando no nos destruye, es que es soportable.
Cuando uno tiene motivos de quejarse de un amigo, conviene separarse de él gradualmente, y desatar, más bien que romper los lazos de la amistad.
Cuanto mejor es una persona, más dificilmente sospecha de la maldad de los demás.
De las cosas que tienes, escoge las mejores y después medita cuán afanosamente las hubieras buscado si no las tuvieras.
De todos es errar; sólo del necio perseverar en el error.
Dedicarse constantemente a una misma cosa vence con frecuencia al talento y al arte.
El crimen hace iguales a todos los contaminados por él.
El divorcio es la fe de erratas del matrimonio.
El matrimonio es como la historia de los paises coloniales; primero viene la conquista y luego se suena con la independencia.
El propósito de la justicia es dar a cada quien lo debido.
El tiempo es como un río que arrastra rápidamente todo lo que nace.
El tiempo es como un río que forma los acontecimientos.-
El verdadero dolor es el que se sufre sin testigos.
El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele.
Entre el ruido de las armas las leyes no se pueden escuchar.
Es sincero el dolor del que llora en secreto.
Hay mujeres que no saben cocinar, sin embargo, tienen fritos a sus maridos.
Jamás hay que discutir con un superior, pues se corre el riesgo de tener razón.
La ambición es un vicio, pero puede ser madre de la virtud.
La conciencia vale por mil testigos.
La esclavitud es la sujeción de un espíritu débil y cobarde que no es dueño de su voluntad.