El problema es que el entorno político moderno ha comenzado a actuar con la irresponsabilidad propia del arte, reduciendo la vida a un concierto absolutamente ficticio; ha transformado la sociedad en un teatro y al pueblo en una masa de espectadores...
El proceso de aprender un arte puede dividirse convenientemente en dos partes: una, el dominio de la teoría; la otra, el dominio de la práctica.
El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.
El que en un arte ha llegado a maestro puede prescindir de las reglas.
El sentido común es el arte de resolver los problemas, no de plantearlos.
El silencio es un gran arte para la conversación.
El sueño es un arte poético involuntario.
El supremo arte de la guerra es doblegar al enemigo sin luchar.
El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma.
El toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros.
El verdadero arte de la diplomacia consiste en no perder el cargo.
El verdadero arte de la memoria es el arte de la atención.
Ella había perdido el arte de la conversación, pero no la capacidad de hablar.
En cierto modo, el arte es una crítica de la realidad.
En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza.
En el arte como en el amor, basta con el instinto.
En el arte de vivir, el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y es el mármol, el médico y el paciente.
En el arte no hay malos motivos; hay motivos mal empleados.
En el arte, nada que merezca la pena se puede hacer sin genio; en ciencia, incluso una capacidad muy modesta puede contribuir a un logro supremo.
En los mejores días del arte no existían los críticos del arte.
En mexico el arte de la entrevista periodistica no se ha desarrollado porque a los politicos y a los hombres importantes les gusta disfrazarse de esfinges.
En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.
En plegar y moldear está el arte político. Sólo en las ideas esenciales de dignidad y libertad se debe ser espinudo, como un erizo, y recto, como un pino.
Es un arte saber ceder en lo trivial.
Es un pensamiento que no conduce a nada, una matemática que no establece nada, un arte que no deja obra, una arquitectura sin materia. Pero ha demostrado, sin embargo, ser más perdurable, a su modo, que los libros o que cualquier otro monumento.