El amor es como el vino, y como el vino también, a unos reconforta y a otros destroza.
El amor es como la fiebre: brota y aumenta contra nuestra voluntad.
El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte.
El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta, hay que tirarlo y empezar otro nuevo.
El amor es como los huéspedes. Lo que importa no es creer en ellos, sino saberlos recibir cuando se presentan, aprovecharlos mientras están, y despedirlos con cortesía cuando se marchan.
El amor es como mercurio en la mano, si la abres permanece, si la cierras se escapa.
El amor es el arquitecto del universo.
El amor es el bálsamo y la herida.
El amor es el espacio y el tiempo medido por el corazón.
El amor es el milagro de la civilización.
El amor es el olvido del yo.
El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia.
El amor es el principio de todo, la razón de todo, el fin de todo.
El amor es el regocijo por la sola existencia del otro.
El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.
El amor es el único deporte que no se interrumpe por falta de luz.
El amor es emoción y el sexo acción.
El amor es eso de lo que todo el mundo habla pero nadie sabe realmente lo que es.
El amor es eterno mientras dura.
El amor es fe y no ciencia.
El amor es fecundísimo en miel y hiel.
El amor es física y química.
El amor es física, el matrimonio química.
El amor es fuerte como la muerte; los celos son crueles como la tumba.
El amor es gracia humanizada y es tan irreal como los mismos sueños.