Toda mirada era un festejo de sol, de estar de abismo iluminado.
Toda mujer es madre aunque no tenga hijos.
Todas las madres dan el ser. Pero algunas mucho más.
Todas las madres vienen de la misma madre, por eso, madre es la verdadera palabra de un universo.
Todo soñador tiene asegurada una porción de felicidad.
Todos caminaron. Pero pocos dejaron huellas. . .
Todos los hombres son aptos para perpetuar la especie; la naturaleza forma y escoge aquellos que son dignos de perpetuar la idea.
Todos podrían herir a la verdad. Pero nadie podría matarla.
Tremendo contraste entre el crepitar del fuego en su comienzo y la paz de la ceniza.
Triunfar es también llegar al fin de la ilusión.
Tu corazón es igual que una playa, que, pudiendo ser tierra, nunca llega a ser mar.
Tu silencio junto al mío es un idioma.
Un cuerpo aloja una vida. Y un corazón la acaricia.
Un éxito inmerecido semeja una medalla encontrada.
Un gran error puede mostrarnos la verdad.
Un hijo es una pregunta que le hacemos al destino.
Un historiador es un profeta al revés.
Un libro de cabecera no se escoge, se enamora uno de él.
Un libro, como un viaje, se comienza con inquietud y se termina con melancolía.
Un niño huérfano es un niño sin niñez.
Un país habrá llegado al máximo de su civismo cuando en él se puedan celebrar los partidos de fútbol sin árbitros.
Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.
Una derrota peleada vale más que una victoria casual.
Una madre tiene algo de Dios y mucho de ángel.
Una palabra nos encierra. El viento pule en ella. El fuego. El mar también.