No hay revolución sin revolucionarios - los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos.
No somos más ignorantes que ingenuos. Sabemos siempre lo que creemos que nos conviene saber.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas
Pero, ¿cómo no amarla señor, si tú hiciste que fuera turbadora y fragante como la primavera?.
Por más que ambiciones, humilde o arrogante, sólo has de ser el dueño de lo que eres esclavo.