Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
Los objetos de nuestro deseo pueden ser dolorosos. La gente adora detestar a quienes ama.
Los ojos son para mirar, las manos para coger, la cabeza para pensar y el corazón para amar.
Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo.