A la hora de la verdad, que es la de buscarse a sí mismo en lo objetivo, uno olvida todo y se dispone a no ser fiel más que a su propia sinceridad.
A las mujeres les gusta sobre todo salvar a quien las pierde.
A las personas les interesa nuestro destino exterior; el interior, sólo a nuestro amigo.
A los elefantes les cuesta mucho adaptarse, las cucarachas sobreviven a todo.
A los puros todas las cosas les parecen puras.
A los tímidos y a los indecisos todo les resulta imposible, porque así se lo parece.
A manos frías, corazón ardiente.
A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.
A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
A nadie pedí la vida. Me esfuerzo por aceptar, sin júbilo ni rabia, todo lo que la vida ofrece. Partiré sin preguntar al prójimo acerca de mi curiosa permanencia en este mundo.
A perro flaco todo son pulgas.
A pesar de todo, me llueven luceros, invento un idioma diciendo te quiero.
A ti las quejas de mi mal profundo, hermosa sin ventura, yo te envío: mis versos son tu corazón y el mío.
A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
A todos nos gustaría haber sabido todo antes.
A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.
A un plan obedece nuestro enemigo: de enconarnos, dispensarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre. Plan contra plan.
A veces creo que el mal es todo y que el bien es sólo un bello deseo del mal.
A veces mi corazón va donde mi voz no llega.
A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.
Acción es todo lo que vence a la razón.
Aceptar la injusticia no es una virtud, sino todo lo contrario.
Acepto todo lo que hubo. Nunca busqué mejor suerte. ¡Acaso hay algo mejor que haber amado!.