Hay que haber vivido un poco para comprender que todo lo que se persigue en esta vida sólo se consigue arriesgando a veces lo que más se ama.
Hay que mantener sujeto el corazón; pues cuando se lo suelta no se tarda en perder la cabeza.
Hay que ser un artista para entender a otro. Los críticos de arte no se parecen mucho a los grandes pintores.
Hay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad.
Hay que tener en cuenta que aunque el hombre se siente capaz de todo por amor, el amor no aumenta en nada la habilidad personal.
Hay que vigilar a los ministros que quieren hacerlo todo sólo con dinero.
Hay quienes se parecen a un cheque de un millón de dólares contra un banco en quiebra. Prometes mucho y no es posible obtener nada de ellos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera.
Hay tantas cosas que no pueden juzgarse sin el corazón, que si éste falla, la razón debe desatinar necesariamente.
Hay un momento para dejarlo todo.
Hay una calle que mi corazón se ha robado de los barrios de mi infancia.
Hay velas que lo alumbran todo, menos su propio candelabro.
Haz lo que sientes en tu corazón para estar bien, serás criticado de todos modos. Te reprocharán si lo haces y te reprocharán si no lo haces.
Hazme el favor de no estar triste. Todo pasa.
He aquí la prueba de que todo en ti es orgullo. Ahora que has reconquistado el permiso de telefonearle y escribirle, no sólo no lo haces, sino que siquiera sientes la necesidad ardiente de hacerlo.
He deseado para ti todo el bien y me acompaña la bondad del amor.
He llegado a creer que el mundo es un enigma, pero un inocente enigma hecho terrible por nuestro loco intento de interpretar todo como si existiese una verdad subyacente.
He llegado a un paso de todo. Y aquí me quedo, lejos de todo, un paso.
He reducido el mundo a mi jardín y ahora veo la intensidad de todo lo que existe.
Hemos modificado tan radicalmente nuestro entorno que ahora debemos modificarnos a nosotros mismos para poder existir dentro de él.
Hemos sido llamados al concierto de este mundo para tocar de la mejor manera posible nuestro instrumento.
Herir al corazón es crearlo.
Hermanos y hermanas de otras razas, de otro color, pero con el mismo corazón.
Hierve la sangre juvenil, se exalta lleno de aliento el corazón, y audaz el loco pensamiento sueña y cree que el hombre es, cual los dioses, inmortal.
Huyendo de todo destiempo, hallaremos el tiempo de todo.