El verdadero modo de no saber nada es aprenderlo todo a la vez.
El verdadero precio de todo, lo que todo realmente le cuesta al hombre que quiere adquirirlo, es el esfuerzo y la complicación de adquirirlo.
El verdadero valor consiste en hacer uno sin testigos lo que sería capaz de hacer ante todo el mundo.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
Elegancia es la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos.
Ella es luz en las horas inciertas, sostén cuando todo parece perdido.
Ella ha sido la unica criatura que ha logrado ablandar mi corazón de piedra. Ella ha muerto y, con ella, han muerto todos los sentimientos de afecto que yo tenía para la humanidad.
Empieza cada día con una sonrisa y mantenla todo el dia.
Empieza transformando todo lo que haces en algo bello para dios.
En amor todo ha terminado desde el día en que uno de los dos amantes piensa que sería posible una ruptura
En apurada situación, haz de tripas corazón.
En cierto sentido, el misterio de la encarnación se repite en cada mujer; todo niño que nace es un dios que se hace hombre.
En ciertos momentos la única forma de tener razón es perderla.
En ciertos oasis el desierto es sólo un espejismo.
En el amor no se trata de contarlo todo, se trata de no ocultar nada.
En el amor todo ha terminado cuando uno de los amantes piensa que sería posible una ruptura.
En el amor y la guerra, todo vale.
En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
En el culto todo debe ser gratuito para el pueblo, no se debe privar a los pobres de aquello que los consuela en su pobreza sólo por ser pobres.
En el llano y la montaña todo parece inmóvil esta mañana nevada.
En el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.
En esta época todo el mundo parece tener talento pero realmente quienes me importan a mí y me merecen tal distinción son aquellos que permanecen en la oscuridad.
En esta vida hay lágrimas, y lo que importa, después de todo, es ante que lloramos.
En este final de siglo, la enfermedad de Occidente es la de la abundancia: Tener todo lo material y haber reducido al mínimo lo espiritual.
En estos tiempos los jóvenes piensan que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores.