La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener
La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.
Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no.
Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo.