El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.
El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos.
En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hacen que no se estimen.
La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.