Quisiera ay tantas cosas más quisiera. Revelar tus ojos, celebrar tu nombre y salir contigo disfrazado de horizonte.
Un país habrá llegado al máximo de su civismo cuando en él se puedan celebrar los partidos de fútbol sin árbitros.
Ya no existe el mayor peligro de los viajes maritimos: Los capitanes ya no pueden celebrar matrimonios entre los pasajeros.