El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.
El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros.
El hombre que presume, al primero que quiere convencer de su valía es a sí mismo.
El hombre todo lo perfecciona en torno suyo; lo que no hace es perfeccionarse a sí mismo.
El humilde conocimiento de ti mismo es un camino más seguro hacia dios que el camino de la ciencia.
El nacimiento y la muerte no son dos estados distintos, sino dos aspectos del mismo estado.