No digas que te falta tiempo, tienes exactamente el mismo numero de horas al día que las que recibieron helen keller , pasteur, miguel Ángel, la madre teresa de calcuta, leonardo da vinci y albert einstein.
No es justo que viva de la caridad de otros quien puede bastarse a sí mismo.
No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.
No es lo mismo predicar que dar trigo.
No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo.
No esperes que la gente te trate algo mejor de lo que te tratas a ti mismo.
No hables de ti mismo; será hecho cuando te vayas.
No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio.
No hay dos personas que lean el mismo libro.
No hay madre como la de uno mismo.
No hay ninguna razón para que a un mismo hombre le guste los mismos libros a los 18 que a los 48 años.
No hay peor astilla que la del mismo palo.
No hay quien sea enteramente inaccesible a la adulación, porque el hombre mismo que manifieste aborrecerla, en alabándole de esto es adulado con placer suyo.
No impongas a nadie lo que tu mismo no puedas soportar.
No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.
No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.
No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino.
No puedo concebir una mayor pérdida que la pérdida del respeto hacia uno mismo.
No sabré hacerlo, no ha producido jamás buen resultado. Probaré a hacerlo, ha obrado casi siempre maravillas. Lo haré, ha conseguido milagros.
No se olvida lo que se aprende por sí mismo.
No se puede descender dos veces por el mismo río, pues cuando desciendo el río por segunda vez, ni yo ni el río somos los mismos.
No se puede pedir a la juventud que se aparte de las drogas y, al mismo tiempo, meterle licores duros como panacea para ser brillante atlético y atractivo.
No se puede poseer mayor gobierno, ni menor, que el de uno mismo.
No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto.
No sé soy creyente; cuando le preguntaban eso mismo a mi padre, él repondía, en broma, que era dudante. En lo que hace a mí mismo, no soy religioso. Tengo por ahí algún sarampión místico que repentinamente me inquieta.