Me aburro si hago siempre lo mismo. Admiro a Hitchcock; pero no podría trabajar como él, porque siempre hacía la misma película.
Me gusta extraviarme a mí mismo a través de otras mentes. Cuando no estoy pensando, estoy leyendo. Soy incapaz de sentarme y ponerme a pensar. Los libros piensan por mí.
Me gustaría ser todo de vino y beberme yo mismo.
Me han acusado de defensor del Alma. No fui yo sino Dios mismo quien la defendió.
Me he dado cuenta que a menudo, los corazones de los hombres no son tan malos como sus actos, y casi nunca como la maldad de sus palabras.
Me recuerdo claramente. Antes de experimentar compasión por los hombres, experimenté en mí mismo la vergüenza. Tenía vergüenza de ver el sufrimiento de los hombres y de esforzarme por transformar todo ese horror en un espectáculo efímero y vano.
Medita en la belleza de la vida. Mira las estrellas y mírate a tí mismo corriendo con ellas.
Muchas veces nace la enfermedad del mismo remedio.
Mueren cien años en un instante, lo mismo que un instante en un instante.
Muy a menudo, casi siempre, callar es también mentir.
Nadie abandona el cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que le llevo ahí.
Nadie es luz de sí mismo: ni el sol.
Nadie fue ayer ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy.
Nadie puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo.
Nadie se cree culpado si es él su mismo juez.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Ningún fizgón escucha jamás nada bueno de sí mismo.
Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto.
Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.
Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos en ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia.
Ninguno desea darse tristeza a sí mismo.
No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido.
No conozco ninguna relación verdadera que no sea al mismo tiempo un acuerdo sexual.
No dejes que la negatividad del mundo te desmotive. En lugar de ello, date a ti mismo lo que te motiva.
No dejes que los planes que tienes para ti sean más importantes que tú mismo.