La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
Los hombres son fantasiosos siempre quieren lo que está prohibido: la libertad, por ejemplo.