Amigo mío, la Naturaleza ha dado a cada hombre un estilo, como una fisonomía y un carácter. El hombre puede cultivarla, pulirla, mejorarla, pero cambiarla, no.
Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder.
Cuando dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial.
Cuando mejor mentimos es cuando la mentira concuerda con nuestro carácter.
Cuando nacen las sociedades, los jefes de un Estado son los que dan a éste su carácter especial. Después, este carácter especial es el que forma a los jefes de Estado.
Cuando no sopla el viento, incluso la veleta tiene carácter.
El ambiente en el que se mueve la persona la mayor parte del día determina su carácter.
El carácter de cada hombre es el árbitro de su fortuna.
El carácter de una persona lo determinan los problemas que no puede eludir y el remordimiento que le provocan los que ha eludido.
El carácter de una persona sólo se descubre cuando se convierte en patrón.
El carácter es como el acróstico o la estrofa alejandrina: puede leerse desde el principio, desde el final o en cruz: siempre dice lo mismo.
El carácter es la energía sorda y constante de la voluntad.
El carácter es vital en un líder, la base de todo lo demás.
El carácter humano es como una balanza: en un platillo está la mesura, y en el otro la audacia. El mesurado tímido y el audaz indiscreto son balanzas con un brazo, trastos inútiles.
El carácter inevitable de la derrota sólo desalienta a los cobardes..
El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero sólo a cambio de recibir; para él, dar sin recibir significa una estafa.
El deporte no forja el carácter, lo pone de manifiesto.
El hombre no revela mejor su propio carácter que cuando describe el carácter de otro.
El que no tiene carácter no es un hombre: es una cosa.
El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad.
El verdadero alemán se distingue por su cultura plural y su unidad de carácter.
El verdadero carácter siempre aparece en las grandes circunstancias.
En donde hay orden hay carácter.
En ocasiones cuenta más el caracter de la persona que sus conocimientos.
Entendemos más por intuición que por discurso: la intuición clara y viva es el carácter del genio.