La naturaleza nos da las dotes sin pedir nada a cambio, pero nos las quita sin pedir permiso.
Las personas cambian y generalmente se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás.
Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.
Si a cambio de mi amor a la lectura viera a mis pies los tronos del mundo, rehusaría el cambio.
¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?