Luchar para vivir la vida, para sufrirla y para gozarla... La vida es maravillosa si no se le tiene miedo.
Luchemos por cosas lo bastante grandes para que nos importen, y lo suficiente pequeñas para poder ganarlas.
Luego volvió a la puerta y allí permaneció mientras duró la lluvia, mirando cómo Dios aflojaba por un rato las tuercas de su tormento.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
Marilyn era un absoluto genio como actriz cómica, con un sentido extraordinario para los diálogos cómicos. Tenía ese don. Nunca después he vuelto a encontrar una actriz así.
Más cuenta tiene con dios el desdichado que el feliz.
Más hermosa que todas las mujeres posibles (y esto basta para definirla).
Mas precisamente para el héroe lo bello es lo más difícil. Inaccesible es la belleza a todas las voluntades impetuosas.
Más puede dios que el diablo.
Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.
Más vale reinar en el Infierno, que servir en el Cielo.
Matadlos a todos y Dios juzgará quien se tiene que salvar.
Me decían que eran necesarios unos muertos para llegar a un mundo donde no se mataría.
Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como que no existe.
Me encanta el poder. Pero lo amo como a un artista. Me encanta como el músico ama a su violín, para extraer de él sus sonidos, acordes y armonías.
Me encantaría saber qué pasaría si un día llegase del cielo la noticia de que el buen Dios se dispone a enviar una comisión de ángeles con plenos poderes para viajar por Europa, como los jueces en Inglaterra, y poner fin a los grandes procesos que, en el mundo, no tienen otro juez que el derecho del más fuerte.
Me gusta la gente que se niega a hablar hasta que está preparada para hablar.
Me gustaría morir a los 104 años, completamente sano, asesinado por un marido que me acabara de pillar, in fraganti, con su joven esposa.
Me gustaría vivir eternamente, por lo menos para ver cómo en cien años las personas cometen los mismos errores que yo.
Me han acusado de defensor del Alma. No fui yo sino Dios mismo quien la defendió.
Me he dedicado a investigarla vida y no sé por qué ni para qué.
Me he quedado con mi alma para pensar solo en ti.
Me parecería una auténtica falta de cortesía que dios no existiera.
Me pregunta usted: "Exactamente, ¿por qué no cree usted en Dios?". Porque no he encontrado argumento racional que apoye dicha creencia.
Media noche de escarcha. Para dormir me cubro con la manga del espantapájaros Un día de tranquila alegría.