A cada soplo del viento La mariposa Cambia de lugar en el sauce.
A dios rogando y con el mazo dando.
A dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
A fin de cuentas las opiniones no son más importantes que las personas como para separarlas.
A laurel ni a renombre aspiraremos, recompensa sin precio ni mudanza serán para nosotros ignorar el temor, deparar al hombre, y a nuestro corazón, la libertad.
A los buenos, dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
A los hombres se les puede dividir en dos categorías: los que hablan para decir algo, y los que dicen algo por hablar.
A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.
A mi edad tengo una mala opinión del ser humano, cuya capacidad para el mal, para infligir dolor o abusar de los débiles es infinita.
A pesar de no ser nunca el definitivo, el primer amor perdura para toda la vida.
A quien Dios no le dio hijos, el diablo le dio sobrinos.
A quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.
A quien se aventura, dios le ayuda.
A siervos y a reyes, da dios unas mismas leyes.
A través de la vida la gente te hará enfadar, te faltará el respeto y te tratará mal. Deja a dios que haga las cosas que tenga que hacer, porque el odio en tu corazón te consumirá también a ti.
A veces de noche, enciendo la luz para no ver mi propia oscuridad.
A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo.
A veces nos dirigimos a dios mendigando un poco de alegría y otras veces le brindamos nuestra propia alegría. En tales momentos nos hallamos más cerca de Él, porque no es nuestra necesidad, sino nuestra alegría lo que hacía él nos empuja.
A veces pienso que Dios creando al hombre sobreestimó un poco su habilidad.
A veces pienso que Dios sobrevaloró su talento al crear al hombre.
A vosotros (políticos) os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro, para que seáis en nuestra República nuestros jefes y vuestros reyes.
Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado.
Actúo en política como en la guerra: distraigo a un flanco para batir al otro.
Además, lo cierto es que siempre matas a quien más quieres. ¿Para qué vas a matar a alguien que no te importa?