Libertad: El peso más formidable que puede caer sobre las espaldas de un hombre.
Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumiando la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.
Lleno estaba el mundo de amigos cuando aún mi cielo era hermoso. Al caer ahora la niebla los ha borrado a todos.
Lo que no está prohibido está permitido.
Lo único que yo ambiciono y deseo es no caer en la necesidad de vanagloriarme por mis virtudes y por mi inteligencia, y no pregonar mis buenas acciones.
Magia es probar a saltar sin mirar, es caer y volver a empezar.
Más vale caer con honor que ganar con fraude.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Nada es verdad, todo está permitido.
Nada que un hombre haga lo envilece más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien.
No hay nada que temer. He tocado fondo. No puedo caer más bajo que tu corazón
No hay nada que temer. He tocado fondo. No puedo caer mas bajo que tu corazón.
Nos hemos tomado en serio aquello con lo cual sólo nos estaba permitido bromear (y viceversa).
Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación.
Prefiero ser coherente, a caer bien.
Se ha pretendido en varios países que no le estaba permitido a un ciudadano salir de la nación en lo que el azar le había hecho nacer; el sentido de esta ley es visiblemente: este país es tan malo y está tan mal gobernado que prohibimos a cada individuo que salga, por miedo a que se vayan todos.
Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.
Sin duda, tu coraza te protege de la persona que quiere destruirte. Pero si no la dejas caer, te aislará también de la única que puede amarte.
sola en este mundo una mujer sin un hogar; el caer de la nieve.
Tienes derecho a expresar libremente todo aquello que te esté permitido decir.
Todo está permitido, menos interrumpir una manifestación de amor.
Un banquero es alguien que os presta un paraguas cuando el sol brilla y os lo reclama al caer la primera gota de agua.
Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para caer en ella.
Una mujer sería encantadora si uno pudiera caer en sus brazos sin caer en sus manos.
Vale más caer entre las garras de los buitres que en las manos de los aduladores, porque aquéllos sólo causan daño a los difuntos, y estos devoran a los vivos.