El bien y el mal viven dentro tuyo, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.
El bote se aleja y forma un camino blanco. Mi dolor y su huella.
El bueno es el que guarda, cual venta del camino, para el sediento el agua, para el borracho el vino.
El camino de la civilización está pavimentado con envases de hojalata.
El camino de la juventud lleva toda una vida.
El camino de la magia -como, en general, el camino de la vida- es y será siempre el camino del misterio.
El camino del cielo es empinado, y el del infierno llano.
El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría.
El camino del vicio no solamente se desliza, sino que se precipita hacia abajo.
El camino es el que nos enseña la mejor forma de llegar y nos enriquece mientras lo estamos cruzando.
El camino estrecho acaba en un campo de puerros.
El camino hacia la riqueza depende fundamentalmente de dos palabras: trabajo y ahorro.
El camino misterioso va hacia el interior. Es en nosotros, y no en otra parte, donde se halla la eternidad de los mundos, el pasado y el futuro.
El camino nace del caminante.
El camino no es largo cuando amas a quien vas a visitar.
El carácter de cada hombre es el árbitro de su fortuna.
El celibato es cada vez menos hereditario.
El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos.
El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen.
El conocimiento de la belleza es el verdadero camino y el primer peldaño para la comprensión de las cosas que son buenas.
El derecho es el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos.
El divorcio es un camino hacia la felicidad.
El error obliga a rehacer el camino y eso enseña muchas cosas. La duda, no. Entre el error y la duda, opto siempre por el primero.
El estado ideal no es aquel en que cada uno tiene acceso a la misma cantidad de riqueza, sino en proporción a su contribución a la riqueza general.
El flojo y el mezquino andan dos veces el camino.