Un científico tiene la libertad, y debe tomársela, de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de buscar cualquier evidencia, de corregir errores.
Un clásico es un libro que nunca ha cesado de contar lo que tiene que contar.
Un director tiene que ser policía, comadrona, psicoanalista, adulador y bastardo.
Un especialista es una persona que cada vez sabe más sobre menos, hasta que termina sabiéndolo todo sobre nada... y nada sobre todo.
Un fanático es un individuo que tiene razón aunque no tenga razón.
Un gobierno eficaz, transparente, responsable y confiable, que actúe bajo el predominio de la ley, es la base de un desarrollo sostenible, no el resultado de éste.
Un héroe no tiene que vencer. Un héroe no tiene que ser grandioso. Un héroe puede ser una persona normal capaz de sobrepasar eventos extraordinarios con gracia y dignidad.
Un hombre educado es el que tiene los amores y los odios juntos.
Un hombre hedonista, permisivo, consumista y relativista, no tiene referentes ni puntos de apoyo, y acaba no sabiendo a dónde va, envilecido, rebajado... convertido en un objeto que va y viene, que se mueve en todas las direcciones, pero sin saber adónde se dirige. Un hombre que en vez de ser brújula, es veleta.
Un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Un hombre tiene que escoger. En esto reside su fuerza: en el poder de sus decisiones.
Un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo.
Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada.
Un maestro que sabe estimular a sus alumnos y da a cada uno de ellos su confianza, obtendrá con más facilidad buenos resultados que aquel otro frío, distante y más crítico, que no sabe llevar un espíritu de lucha y esfuerzo a su alumnado.
Un optimista es el que cree que todo tiene arreglo. Un pesimista es el que piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo.
Un país habrá llegado al máximo de su civismo cuando en él se puedan celebrar los partidos de fútbol sin árbitros.
Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Un perro hambriento sólo tiene fe en la carne.
Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad.
Un problema deja de serlo si no tiene solución.
Un rico es diferente al que no lo es: tiene más dinero.
Un viajero marino tiene incluso una impresión mas vivida de que el oceano esta hecho de ondas en lugar de materia.
Un viajero sabio nunca desprecia su propio país.
Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.