No hay jubilación para un artista; el arte es una forma de vida y como tal no tiene fin.
No hay que mirar que bien nos ha hecho un amigo, sino solamente el deseo que él tiene de hacérnoslo.
No precisa agua de manantiales, pues tiene mis ojos, ni sol, con la belleza de su figura.
No te apartes de mí, ven cada día a hacerme triste, a hacerme hombre, hijo tuyo... Visítame.