Me gusta viajar como el barco del ojo que va y viene en cada parpadeo.
Me gustaría transmitir lo que fue África. Nunca experimenté nada así. África tiene su propia personalidad. A veces es una personalidad triste, a veces impenetrable, pero siempre irrepetible. África era dinámica, era agresiva, estaba al acecho.
Me inclino ante el recuerdo, ante el recuerdo de cada ser humano. Y no oculto la aversión que siento ante todos los que se toman la libertad de intervenir quirúrgicamente en los recuerdos, hasta que se parezcan a los recuerdos de los demás.
Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie.
Me parece que me matan un hijo cada vez que privan a un hombre del derecho de pensar.
Mejor duerme el pobre que el que tiene que guardar con solicitud lo que con trabajo ganó y con dolor ha de dejar.
Merced al progreso de las religiones modernas la eternidad es cada día más larga.
Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo.
Mi corazón único y noble tiene sus testigos en todos los países del amor que a tientas despertarán; y cuando el sueño ciego caiga sobre los sentidos en acecho será sensual el corazón aunque haya cinco ojos que se quiebren.
Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.
Mientras mayor el viaje, más comprometido tiene que estar para tomarlo.
Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.
Mientras que uno de cada cinco habitantes de nuestro planeta viva en la pobreza absoluta, no puede haber estabilidad verdadera en el mundo.
Mil ojos mirando hacia mi, de los tuyos no puedo huir. Tu mirada me tiene encantada. Si te dejo entrar, estaré equivocada.
Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna como el hombre. Tiene recursos para todo; sólo la muerte no ha conseguido evitar.
Mucho falta al que mucho tiene.
Mucho más excelente es la virtud del que permanece fiel a la práctica del bien,aunque el país se halle carente de leyes y sufra una deficiente administración.
Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.
Nada más evidente que el hecho de que cada nación da a su dios las características propias, y que cada individuo da a su dios sus peculiaridades personales.
Nada muestra mejor el carácter de cada cual que su manera de portarse con los necios.
Nadie a la libertad tiene derecho, cuando no hace hábito y gala de respetar la libertad ajena.
Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas.
Ni la política ha de ser arte de escarceos, retazos y tráficos, ni es digno de confianza de su país el que mira más a parecer bien a sus adversarios -por sus seguridad y gloria de hombre hábil-que a intentar y realizar todas las mejoras que crea beneficiosas a su pueblo.