En cada perla de rocío tiembla mi región natal.
En cada pétalo que cae Las ramas del ciruelo Envejecen.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
En cada uno de nosotros hay un artista, un amante y un guerrero.
En cada villa, su maravilla.
En cierto sentido, el misterio de la encarnación se repite en cada mujer; todo niño que nace es un dios que se hace hombre.
En cuanto a mis discípulos, yo digo que cada uno se las arregle. Si escriben como yo, peor para ellos. Deberán saber que mi principal estilo es haber estudiado. De no haberlo hecho, no estaría haciendo lo que hago, lo que hice. Porque todos creen que hacer un tango moderno es hacer ruidos, es hacer cosas raras y no, ¡no es eso!. Hay que profundizar un poco, ver que todo lo que yo hago esta muy elaborado. Si yo hago una fuga a la manera de Bach, siempre va a estar tanguificada.
En dos ocasiones no debería jugar el hombre; cuando no tiene dinero y cuando lo tiene.
En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente.
En el matrimonio, la mujer es igual al varon y tiene derechos que reclamar, que la ley debe asegurarle.
En el momento de elegir lo que se va a crear, cada cual se basa en sus propios sentimientos, pues ningún análisis puede, en este campo, ser exacto o determinante.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
En el país de los ciegos el tuerto es el rey.
En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa.
En Estados Unidos no se acuerdan de la guerra con España de 1898. Lo más viejo allí tiene diez años.
En este mundo siempre hay peligros para quien les tiene miedo.
En este mundo, cuando alguien tiene algo que decir, la dificultad no está en conseguir que lo diga, sino que lo repita a menudo.
En este triste país, si a un zapatero se le antoja hacer una botella y le sale mal, después ya no le dejan hacer zapatos.
En general, se llega a los negocios por lo que se tiene de mediocre, y se permanece en ellos por lo que se tiene de superior. Esta unión de elementos antagónicos es la cosa más inusual, y por ello hay tan pocos estadistas.
En Guatemala, cada veinte años, retrocedemos veinte.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
En la actualidad la gente sólo se preocupa por sus derechos. Recordarle que también tiene deberes y responsabilidades es un acto de valor que no corresponde exclusivamente a los políticos.
En la escala de lo cósmico sólo lo fantástico tiene posibilidades de ser verdadero.
En la esfera de las cosas materiales, dar significa ser rico. No es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho.
En la humanidad nada acaba del todo; cada cosa se detiene para volver a empezar.