No te apartes de mí, ven cada día a hacerme triste, a hacerme hombre, hijo tuyo... Visítame.
Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.
Para llegar a la verdad, el alemán suma, el francés resta, y el inglés cambia de tema.
Piezas somos de ajedrez y el loco mundo es la tabla, pero en la talega juntos peones y reyes andan.
Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.
Por cada persona que quiere enseñar, hay, aproximadamente, treinta personas que no quieren aprender.
Porque todo en el mundo es bello eternamente, y cada instante tiene su inefable emoción.
Que cada hombre construya su propia catedral. ¿Para qué vivir de obras de arte ajenas y antiguas?