Aprendiendo a morir sea prende a vivir mejor.
Aquel que dice cuanto piensa, piensa muy poco lo que dice.
Aquel que tiene un porqué para vivir se puede enfrentar a todos los "cómos".
Aquello que miramos y no podemos ver es lo simple.
Aquello que nos promete el paraíso en la tierra nunca produjo nada, sino un infierno.
Así es el hombre, ese gran y verdadero anfibio cuya naturaleza puede vivir en mundos heterogéneos y separados.
Así, para resumir, nuestra finalidad política en cada nación particular es la abolición de los privilegios aristocráticos y en la tierra entera es la fusión de todos los pueblos. Nuestro destino es llegar a ese estado de perfección ideal en que las naciones no tendrán ya necesidad de hallarse bajo la tutela de un gobierno o de otra nación; es la ausencia de gobierno, es la anarquía, la más alta expresión del orden. Los que no piensan que la tierra pueda un día prescindir de la autoridad, esos no creen en el progreso, esos son reaccionarios.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Aunque todo lo demás falle, siempre podemos asegurarnos la inmortalidad cometiendo algún error espectacular.
Avaro sin provecho, ¿por qué empleas suma tan grande, si vivir no logras?.
Basta un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, gracias a dios, nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto.
Bien poco enseñó la vida a quien no le enseñó a soportar el dolor.
Cada altar tiene su cruz.
Cada año nuevo Cielo y tierra en armonía El primer día.
Cada arroyo tiene su fuente.
Cada autobiografía se ocupa de dos personajes, un Don Quijote, el ego, y el Sancho Panza, el yo.
Cada casa es un mundo.
Cada ceremonia o rito tiene valor si se realiza sin alteración. Una ceremonia es un libro en el que una gran parte está escrito. Cualquiera entiende que puede leerlo. Un rito a menudo contiene más de un centenar de libros.
Cada clase social tiene su patología.
Cada cosa en su tiempo, y los nabos en adviento.
Cada cosa que existe es una virgen que ha de ser amada para hacerse fecunda.
Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.
Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.
Cada cual es como Dios le ha hecho, pero llega a ser como él mismo se hace.
Cada cual interpreta a su manera la música de los cielos.