¡Combatir es vivir!... La luz sublime entre las sombras de la noche crece: ¡espada que en la lucha no se esgrime, colgada en la panoplia se enmohece!.
¡Confiamos demasiado en los sistemas, y muy poco en los hombres!.
¡La felicidad! No existe palabra con más acepciones; cada uno la entiende a su manera.
¡Llora!, no te avergüences de confesar que me has querido un poco.
¡Oh, cuán extemporáneo es comenzar a vivir cuando se ha de dejar de vivir!
¡paraíso perdido!, perdido por buscarte, yo, sin luz para siempre.
¡Por fin voy a vivir solo! y, enseguida, me pregunto con quien.
¡qué poco cuesta construir castillos en el aire y qué cara es su destrucción!.
¡que poco se requiere para ser feliz!. . . El sonido de una gaita.
¡Rayos y truenos! A cada relámpago el mundo se sana.
¡sepanlo todos! cada hombre mata lo que ama: unos, con mirada cruel; otros, con palabras amorosas; el cobarde, con un beso, y el valiente, con la espada.
¿Cómo voy a vivir hoy de acuerdo al mañana con el que estoy comprometido?
¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido.
¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.
¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?
¿por qué escribo?. Porque encuentro la vida poco satisfactoria.
¿Qué es la avaricia? Un continuo vivir en la pobreza por temor a ser pobre.
¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.
¿Qué hombre inteligente si le dieran a elegir escoger entre vivir sin rosas o vivir sin berzas no correría a asegurar las berzas?
¿Quién puede vanagloriarse de no tener defectos? Examinando los suyos, aprenda cada uno a perdonar los de los demás.