Soñando cada año en los crisantemos eueño por ellos.
Soñar es ver la vida de otro modo. Y es olvidar un poco lo que realmente es.
Sueña como si fueses a vivir para siempre vive como si fueses a morir hoy.
Sufrir es más que gozar: es verdaderamente vivir.
Tal vez suceda que una vez cada siglo la alabanza eche a perder a un hombre o lo haga insufrible. Pero es seguro que una vez cada minuto algo digno y generoso muere por falta de elogio.
Te quiero por cada beso, por cada contacto secreto, por las promesas que hicimos, por el tiempo andado y desandado.
Te voy a dar la guarida que tiene la vida pa´ seguir viviendo, pa´ vivir queriendo, lo mejor de la vida es vivir es vivir el momento y asi te lo cuento, pa´ que tu la bailes, pa´ que baile el viento, pa´ que bailes conmigo lento, toma la cara y la cruz de mis sentimientos.
Tenemos que afrontar el hecho de que o vamos a morir juntos o vamos a aprender a vivir juntos. Y si vivimos juntos, tenemos que hablar.
Todo el mundo quisiera vivir largo tiempo, pero nadie querría ser viejo.
Todo el mundo se queja de su mala memoria; nadie de su poco entendimiento.
Todo está dicho ya pero las cosas, cada vez que son sinceras son nuevas.
Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo.
Todo poder excesivo dura poco.
Todo sueño digno de vivir vale la pena compartirlo con otros.
Todos llevamos dentro unas posibles vidas que vivir, y luego nos toca una u otra.
Todos se vuelven cada vez más rápidos y yo cada vez más viejo.
Todos somos viajeros en el yermo de este mundo, y lo mejor que podemos encontrar en nuestro recorrido es un amigo honesto.
Todos tenemos orígenes comunes: las madres; todos nosotros venimos de la misma sima, pero cada uno –tentativa e impulso desde lo hondo- tiende a su propio fin.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Trabajemos como si nunca tuviéramos que morir, y vivamos como si tuviésemos que desaparecer a cada instante.
Trabajo deprisa para vivir despacio.
Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar
Trata de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de tu vida todo de una sola vez.
Tu cuerpo es el paraíso perdido del que nunca jamás ningún Dios podrá expulsarme.
Tus labios rojos como orgasmos,ofrecen un durazno en cada beso y en el verbo, una flor casi azucena.