Por cada persona que quiere enseñar, hay, aproximadamente, treinta personas que no quieren aprender.
Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho.
Porque todo en el mundo es bello eternamente, y cada instante tiene su inefable emoción.
Prefiero morir persiguiendo lo que quiero, que vivir haciendo lo que me quita la vida.
Quedarse en lo conocido por miedo a lo desconocido, equivale a mantenerse con vida pero no vivir.