Para un auténtico escritor, cada libro debería ser un nuevo comienzo en el que él intenta algo que está más allá de su alcance.
Para vivir existen tres métodos: mendigar, robar o realizar algo.
Para vivir sólo es preciso ser un animal o un dios -dice Aristóteles. Falta el tercer caso: hay que ser ambas cosas: un filósofo.
Parece que nuestra vida aumenta cuando podemos ponerla en la memoria de los demás: Es una nueva vida que adquirimos y nos resulta preciosa.
Pensamos que los meteoritos viven poco. Para nosotros ellos nacen en el momento que empiezan a quemarse.
Pensar es como vivir dos veces.
Peor que la muerte, el miedo a morir. Peor que el miedo a morir, el miedo a vivir.
Perdonar supone siempre un poco de olvido, un poco de desprecio y un mucho de comodidad.
Pero cada uno es un impulso de la naturaleza hacia el hombre.
Perro ladrador, poco mordedor.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.
Piensa que cada día puede ser el último.
Pinos en cada isla. ¡Y cómo refresca el ruido del viento!.
Poco bien alegra al pobre.
Poco bueno habrá hecho en su vida el que no sepa de ingratitudes.
Poco me satisface aquella ciencia que no ha sabido hacer virtuosos a quienes la profesaron.
Poco nos hubiera dado naturaleza si más que a sí no nos diera.
Podemos cometer muchos errores en nuestras vidas, menos uno: aquel que nos destruye.
Podemos comparar la sociedad con una hoguera cerca de la cual se calienta la persona prudente, pero a la debida distancia y sin meter las manos en ella, como hace el necio. Éste, tras haberse quemado, huye al frío de la soledad y se lamenta de que el fuego queme.
Podemos creer que todo lo que la vida nos ofrecerá mañana es repetir lo que hicimos ayer y hoy. Pero, si prestamos atención, percibiremos que ningún día es igual a otro. Cada mañana trae una bendición escondida; una bendición que solo sirve para este día y que no puede guardarse o desaprovecharse. Si no usamos este milagro hoy, se perderá. Este milagro esta en los detalles de lo cotidiano; es preciso vivir cada minuto porque allí encontramos la salida de nuestras confusiones, la alegría de nuestros buenos momentos, la pista correcta para la decisión que ha de ser tomada. No podemos dejar nunca que cada día parezca igual al anterior porque todos los días son diferentes. Presta atención a todos los momentos, porque la oportunidad, el “instante mágico”, esta a nuestro alcance.
Podemos estar orgullosos de lo que hemos hecho, pero deberíamos estarlo mucho más de lo que no hemos hecho. Ese orgullo está por inventar.
Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.
Podemos manejar la energía, podemos dar afecto y provocar alegría, podemos tender la mano y hacer mas liviana la carga de algunos, podemos hacer personas felices con sólo procurarlo, esta capacidad es nuestra mejor ventaja en este mundo.
Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande viene a caer en poder de algún perro principal, el cual lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.
Podemos recuperar el terrero perdido. El tiempo perdido, no.