Las personas afortunadas se corrigen poco: Creen tener siempre razón mientras la fortuna sostiene su mala conducta.
Las personas necesitan un poco de locura, de otro modo nunca se atreven a cortar la soga y liberarse.
Las personas que hacen poco ruido son peligrosas.
Las recompensas espirituales son las que realmente me han permitido vivir esta vida.
Lástima que cuando uno empieza a aprender el oficio de vivir ya hay que morir.
Levanta hacia mí tus ojos, tus ojos lentos, y ciérralos poco a poco conmigo dentro.
Lleve cada uno su culpa y no habrá culpables.
Lo importante no es tener muchas ideas, sino la idea oportuna en cada caso.
Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.
Lo mejor que podemos hacer por otro no es sólo compartir con él nuestras riquezas, sino mostrarle las suyas.
Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.
Lo menos que podemos hacer, en servicio de algo, es comprenderlo.
Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Lo poco que conozco del matrimonio procede de lo mucho que sé del divorcio.
Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender.
Lo poco que sé es fruto de mi ignorancia.
Lo que cuesta poco se estima en menos.
Lo que es la piedra para el escultor es el tiempo para el músico. Cada vez que se levanta para tocar, el músico se enfrenta con su pedazo de tiempo sin esculpir. Sobre este vacío aparentemente sin contornos tiende, quizás, un arco de violín, que es una herramienta para tallar o dar forma al tiempo. . . O, digamos, para descubrir o liberar las formas latentes en ese momento único del tiempo.
Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco importante comparado con lo que reside en nuestro interior.
Lo que hace que la mayoría de las mujeres sean tan poco sensibles a la amistad es que la encuentran insípida luego de haber probado el gusto del amor.
Lo que tiene alma se distingue de lo que no la tiene por el hecho de vivir.
Los años son como peldaños desde donde podemos ver mejor.
Los arquitectos tenemos la manía de la utopía y es porque conocemos tan poco nuestra tierra que ni la queremos.
Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco.