El egoísmo no es vivir como uno desea vivir, es pedir a los demás que vivan como uno quiere vivir.
El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.
El hombre es el único que envejece; todo lo demás rejuvenece en torno suyo cada día.
El hombre poco claro no puede hacerse ilusiones: o se engaña a sí mismo, o trata de engañar a otros.
El hombre puede trepar hasta las cumbres más altas, pero no puede vivir allí mucho tiempo.
El honor que se vende, aunque se dé muy poco por él, siempre se paga más de lo que realmente vale.
El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto.
El insomnio es una lucidez vertiginosa que convertiría el paraiso en un lugar de tortura.