La única educación eterna es esta: estar lo bastante seguro de una cosa para decírsela a un niño.
La única fe salvadora es la que se arroja así en Dios, para la vida y para la muerte.
La vejez no nos vuelve infantiles, como dicen, sino que nos encuentra todavía cual verdaderos niños.
La venganza solo es dulce para aquellos a los que el rencor les ha tergiversado el gusto.
La verdad necesita de dos hombres para ser descubierta: uno para decirla y otro para entenderla.
La verdad tiene dos sabores: uno dulce, para el que la dice, y otro amargo, para el que la oye.
La vida del hombre es interesante principalmente si ha fracasado. Eso indica que trató de superarse.
La vida es demasiado corta para perder el tiempo en personas que no te respetan, aprecian y valoran.
La vida es una tragedia para los que sienten, y una comedia para los que piensan.
La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.