En buen tiempo, no faltan pilotos.
En cada encrucijada del sendera que lleva al futuro, la tradición ha colocado diez mil hombres para custodiar el pasado.
En casa chica y en largo camino se conoce al buen amigo.
En cuanto a la lógica, sus silogismos más bien sirven para explicar a otros las cosas ya sabidas, que para aprender.
En cuanto a mis discípulos, yo digo que cada uno se las arregle. Si escriben como yo, peor para ellos. Deberán saber que mi principal estilo es haber estudiado. De no haberlo hecho, no estaría haciendo lo que hago, lo que hice. Porque todos creen que hacer un tango moderno es hacer ruidos, es hacer cosas raras y no, ¡no es eso!. Hay que profundizar un poco, ver que todo lo que yo hago esta muy elaborado. Si yo hago una fuga a la manera de Bach, siempre va a estar tanguificada.
En dos segundos me ha hecho usted feliz para siempre. Si, feliz. Quien sabe, quizá me ha reconciliado conmigo mismo, quizá ha resuelto mis dudas... quizá hay también para mi minutos así...
En el amor no hay crímenes ni delitos, sólo falta de buen gusto.
En el culto todo debe ser gratuito para el pueblo, no se debe privar a los pobres de aquello que los consuela en su pobreza sólo por ser pobres.
En el ejército soviético hace falta más valor para retirarse que para avanzar.
En el pecho materno absorbemos ternura para toda la vida.
En esta industria, todos sabemos que detrás de un buen guionista hay siempre una gran mujer, y que detrás de ésta está su esposa.
En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra.
En este momento, no hay otra salvación. Debemos movilizar todos nuestros recursos para combatir la mentira, el odio, la pobreza y la injusticia. Debemos llevar la virtud a este mundo.
En este mundo hay más religiones que niños felices.
En este mundo siempre hay peligros para quien les tiene miedo.
En estos pensamientos he puesto un rayo de sol, para la noche infinita que me espera.
En la antigüedad, las plazas de la ciudad eran indispensables para su existencia cotidiana.
En la corte es llegada a tanto la locura, que no llaman buen cortesano sino al que está muy adeudado.
En la educación de los niños es más conveniente decir no en voz baja que decir si gritando.
En la guerra como en el amor, para acabar es necesario verse de cerca.
En la guerra, como en el amor, para llegar al objetivo es preciso aproximarse.
En la humanidad nada acaba del todo; cada cosa se detiene para volver a empezar.
En la medida en que el sufrimiento de los niños está permitido, no existe amor verdadero en este mundo.
En la montaña el camino más corto es de cima en cima; pero para eso hay que tener las piernas largas.
En la vejez la ciencia es para nosotros un cómodo refugio; y si no la plantamos de jóvenes, no nos dará sombra cuando seremos viejos.