Si trabajo de prisa, es porque por muchos años que se viva, no se puede hacer ni la mitad de lo que quisiera.
Si tuvieses que morir en este momento, ¿a dónde irías?.
Templanza y trabajo son los dos mejores custodios de la virtud.
Trabajemos como si nunca tuviéramos que morir, y vivamos como si tuviésemos que desaparecer a cada instante.
Una hora de paciencia vale más que un día de ayuno.
Una hora ganada al amanecer es un tesoro por la tarde.
¡Ánimo!. Todo pasa. Ama tu trabajo y no dejes de cumplir tu deber cada día.
¡cuántas almas se pueden atraer con el buen ejemplo!.
¡mi mayor satisfacción es verte alegre!.