Se tarda menos en hacer una cosa bien que en explicar por qué se hizo mal.
Si bien es cierto que las alegrías son cortas, tampoco nuestros pesares son muy largos.
Si en los hombres no aparece el lado ridículo, es que no lo hemos buscado bien.
Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.
Si tuviese mi mano cerrada llena de verdades, me guardaría muy bien de abrirla.
Si un amigo te pide dinero, reflexiona bien cual de los dos quieres perder, sí el amigo o el dinero.
Si un hermoso cuerpo no tiene una hermosa alma, parece mas bien un ídolo que un cuerpo humano.