Para hacer el bien hay que tener el valor de sufrir y sobrellevar las contrariedades.
Para hacer las cosas bien es necesario: primero, el amor, segundo, la técnica.
Pensándolo bien no hay otra solución para el progreso del hombre que un honesto día de trabajo, las decisiones tomadas diariamente, las expresiones generosas y las buenas acciones del día.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
Poco bien alegra al pobre.
Por muy bien hechos que estén los puntos de sutura, se vive con dificultad cuando nuestras vísceras han sido substituidas por la añoranza de una persona; parece que ésta ocupara más lugar que aquéllas, la sentimos continuamente, y además ¡qué ambigüedad verse obligado a pensar una parte del propio cuerpo!.
Prefiero ser coherente, a caer bien.
Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien.
Pues es imposible o no es fácil hacer el bien cuando se está desprovisto de recursos.
Qué desagradable resulta caerle bien a la gente que te cae mal.
Qué pena que beber agua no sea un pecado! ¡Qué bien sabría entonces!.
Quien bien ata, bien desata.
Quién bien baila, de boda en boda se anda.
Quien bien gane, bien gaste, pero no malgaste.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Quien bien te quiere te hará llorar.
Quien es capaz de hospedar bien a la desgracia, puede hospedar serenamente a la felicidad.
Quien se controla a sí mismo y por el bien, no tendrá dificultad alguna para gobernar con eficacia. Al que no sabe gobernarse a sí mismo, le resultará imposible ordenar la conducta de los demás hombres.
Quien tiene paz y alegría, duerme bien de noche y gana bien el día.
Quien vive con más desahogo no es el que tiene más, sino el que administra bien lo mucho o poco que tiene.
Quisiera yo que siquiera al final el arduo camino fuera para bien o para mal, árbol no de ciencia artera, sí, pecado original.
Reflexionar con calma antes de adoptar ninguna determinación, no cansarse nunca de obrar el bien, y tratar cada asunto según convenga.
Religión es hacer el bien; Un hombre no se limita a pensar o sentir su religión, sino que "vive" su religión tanto como es capaz de hacerlo.
Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.
Se dice que las mujeres son vanidosas por naturaleza; es cierto, pero les queda bien y por eso mismo nos agradan más.