Es bien sabido que la ciencia y el nacionalismo son cosas que se contradicen, aunque los monederos falsos de la política nieguen ocasionalmente ese saber: pero también llegará ¡por fin! el día en que se comprenderá que sólo para su daño puede ahora toda cultura superior seguir cercada por vallas nacionales.
Es bien sabido que los pobres están, más inclinados a dar que los ricos.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Es evidente que todos los fines no son fines perfectos. Pero el bien supremo constituye, de alguna manera, un fin perfecto.
Es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien.
Es gran bien tener deseos, ya que no pueden ser grandes las obras.
Es injusto que una generación sea comprometida por la precedente. Hay que encontrar un medio que preserve a las venideras de la avaricia o inhabilidad de las presentes.
Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
Es moral lo que hace que uno se sienta bien, inmoral lo que hace que uno se sienta mal. Juzgadas según estos criterios morales que no trato de defender, las corridas de toros son muy morales para mí.
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.
Es peor cometer una injusticia que padecerla porque quien la comete se convierte en injusto y quien la padece no.
Es preciso que los hombres conozcan el mal para poder evitarlo y entregarse a la práctica del bien.
Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos.
Es tan injusto poseer exclusivamente a una mujer como poseer esclavos.
Es terrible hablar bien cuando se está errado.
Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.
Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca.
Escoba nueva, bien barre.
Está bien tener sombrero por si se presenta una buena ocasión para quitárselo.
Esta muy bien seguir adelante, siempre y cuando puedas regresar.
Estamos en el siglo de la imagen. Para bien o para mal, sufriremos más que nunca la acción de la imagen.
Existe, en verdad, un magnetismo, o más bien una electricidad del amor, que se comunica por el solo contacto de las yemas de los dedos.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Haced el bien a cuantos más podáis, y os sucederá frecuentemente hallaros con caras que os infundan alegría.
Haced todo el bien que esté a vuestro alcance, pero sin ostentación; la violeta aunque esté escondida, se descubre por su fragancia.