Se tarda menos en hacer una cosa bien que en explicar por qué se hizo mal.
Si bien es cierto que las alegrías son cortas, tampoco nuestros pesares son muy largos.
Si el príncipe es justo, nadie será injusto; si el príncipe es bondadoso, nadie será cruel.
Si en los hombres no aparece el lado ridículo, es que no lo hemos buscado bien.
Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.