La gente te ve como te ves a ti mismo.
La ley es último resultado de la sabiduría humana que opera sobre la humana experiencia en beneficio del público.
La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre.
La literatura es una especie de luz intelectual que, a semejanza de la luz del sol, a veces nos permite ver lo que no nos gusta.
La primera víctima de la guerra es la verdad.
La superioridad de algunos hombres es meramente local. Son grandes porque sus asociados son pequeños.
La vida es corta, y por desgracia gastamos mucho tiempo pensando cómo se puede disfrutar.
Las cadenas de la costumbre son tan sólidas que no se sienten, hasta vuelven tan fuertes que nadie las puede romper.
Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.
Las diminutas cadenas de los hábitos son generalmente demasiado pequeñas para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlas.
Las diversiones publicas son beneficiosas porque apartan a la gente del vicio.
Las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia.
Los deseos del hombre aumentan con sus adquisiciones.
Los dos poderes más apreciados en un autor son: convertir en familiares las cosas nuevas y en nuevas las familiares.
Los gobiernos ejercen poca influencia sobre la felicidad privada de los individuos.
Los primeros días del hombre son provisión para los últimos.
Los que no conocen el mal no tienen sospechas.
Los vuelos naturales del espíritu humano no van de placer a placer, sino de una esperanza a otra.
Nadie conoce su propia fuerza mientras no se ha encontrada con la necesidad.
Ningún genio fue jamás empañado por el aliento de los críticos.
Ningún gran hombre ha alcanzado su grandeza por medio de la imitación.
No hay ningún libro por pobre que sea que no sea un prodigio.
Nuestra entera vida es como una comedia.
Nuestro ánimo se inclina a confiar en aquellos a quienes no conocemos por esta razón: porque todavía no nos han traicionado.
Padres no podemos tener más que una vez; se promete demasiado el que entra en la vida con la esperanza de hallar muchos amigos.