El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.
Hay que ser sublime sin interrupción. El dandy debe vivir y morir ante el espejo.
La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama.
Lo bello es siempre raro. Lo que no es ligeramente deforme presenta un aspecto inservible.
Lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar.